La palabra arde

de miedo

y conmiseración hacia sí misma.

Aparece una marmota en el río

la marmota se da la vuelta

nada en sentido inverso

a la corriente.

La marmota pasa a un costado

de la tumba de Bakunin;

Bakunin abolió la propiedad privada

a Dios y al Estado.

Grabó una frase sobre la piedra que rueda:

sindicalismo anarquista

nadado como una marmota sobre la espalda

una espalda dorada

pelos crespos que reflejan los rayos de sol.

Atravesó los Alpes

llegó nadando a España

y cruzó el Atlántico,

incendió los mares

y la historia.

Bakunin está enterrado en los Alpes suizos

escribió una carta

con un puño de fuego

bajo un sol negro.

Del cuerpo de Bakunin solo quedan los huesos

las uñas

la carne que se pudre

y aún recuerda.

Bakunin es un cuerpo insepulto

es un cadáver que se levanta

y anda

en Berna

en los glaciares

en el agua cristalina

y perfecta.

Los glaciares se deshielan

el olor a té de anís

los ojos entrecerrados

el placer de la estatua.

Bakunin no sabe nada sobre el agua

y el éxtasis solitario de Santa Verena

de las palomas que escupen

mierda ácida sobre la cruz y la ermita.

Bakunin permanece insepulto

y olvidado

su cuerpo latente sucumbe al deseo

de los gusanos

y la propiedad de la tumba.

Mientras tanto la marmota

nada panza arriba por el río

se muerde las pulgas

cada 19 de mayo

cuando el calor del verano

acecha.

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Amanda de la Garza lives in Mexico City as a curator, art historian, and poet. She is the deputy director of the Museum Reina Sofia.

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